
Definir actividades y ayudas observables
Gestionar una cita, organizar un pago y mantener una rutina doméstica requieren capacidades diferentes. La evaluación comienza por identificar actividades relevantes, condiciones en que se realizan y tipo de ayuda recibida. Se distingue entre recordar una instrucción, necesitar supervisión y que otra persona ejecute la tarea, sin intercambiar estas situaciones. Los ejemplos se contrastan con fuentes pertinentes y se recogen también las actividades realizadas de forma autónoma. La descripción debe permitir entender qué apoyo existe y por qué, evitando etiquetas amplias como dependencia total sin fundamento individual.
Escuchar a la persona y contextualizar las fuentes
La entrevista se adapta a las necesidades de comunicación y comprensión, y la persona evaluada participa en la medida que resulte posible. Las observaciones de familiares o cuidadores aportan información, pero se identifica su procedencia y se examinan diferencias de contexto. Una familia puede ayudar por costumbre en tareas que la persona sí realiza, o aportar apoyos esenciales que pasan inadvertidos en una consulta breve. La evaluación no presupone ninguna de esas posibilidades: busca datos que permitan diferenciarlas y reconoce cuando no puede establecerlo con suficiente fundamento.
Ajustar la conclusión al ámbito del encargo
Dependencia, discapacidad y medidas de apoyo para decisiones jurídicas no son equivalentes. Un informe sobre actividades cotidianas debe especificar a cuál de esas preguntas contribuye y qué aspectos quedan fuera de su alcance. En materia de dependencia, la Ley 39/2006 configura un procedimiento y valoración propios que no se reemplazan con un dictamen privado. La aportación psicológica puede describir funciones, apoyos y dificultades relevantes. No debe deducir una restricción general de derechos de una puntuación ni decidir por sí sola sobre la vida personal o patrimonial del evaluado.
Qué conviene aportar a la consulta
- Relación de actividades realizadas por la persona y ayudas concretas recibidas.
- Informes médicos, psicológicos y sociales relevantes para el funcionamiento.
- Resolución o documentación del procedimiento que plantea la cuestión.
- Ejemplos de gestiones y registros de supervisión en distintos entornos.
Preguntas sobre este servicio
¿Necesitar ayuda en una tarea significa carecer de autonomía?
La autonomía debe describirse por ámbitos y condiciones, no como una cualidad presente o ausente en bloque. Una persona puede necesitar apoyo en ciertas gestiones y realizar otras por sí misma. La pericia busca precisar esas diferencias, indicando capacidades y ayudas necesarias, sin extender una dificultad particular a todas sus decisiones o actividades.
¿Puede emitirse el informe solo con lo que cuenta la familia?
La información familiar puede servir para una revisión inicial o como fuente complementaria, pero no equivale a evaluar directamente a la persona. El alcance dependerá de la pregunta y de la documentación disponible. Si no hay entrevista o exploración propia, el informe debe señalarlo y limitar sus conclusiones sobre capacidades actuales y necesidades individuales.
Referencias para ampliar
- BOE. Ley 39/2006, promoción de la autonomía personal y atención a la dependencia, texto consolidado
- BOE. Real Decreto 888/2022, reconocimiento del grado de discapacidad, texto consolidado
- COPC. Guía de buenas prácticas para la evaluación psicológica forense y la práctica pericial, 2014
La aplicación de las normas y de las referencias técnicas depende del objeto del encargo y de la fecha de los hechos examinados.